Denuncian que la flota extranjera extrae muchos más recursos que la pesca argentina

La Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) advirtió que la presión ejercida por las flotas extranjeras que operan sobre el borde de la milla 201 se ha convertido en una de las mayores amenazas económicas y ambientales para la Argentina.
La entidad adviertió que los niveles de extracción pesquera en la zona crecieron 65% entre 2019 y 2024, y que la flota china aumentó 85% su esfuerzo, amenazando con un agotamiento de especies en apenas uno o dos años más.
Según el informe elaborado por la FULASP, cada año cientos de embarcaciones provenientes principalmente de China, Corea del Sur y Taiwán se concentran sobre el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEE) para capturar recursos migratorios vinculados al ecosistema del Atlántico Sudoccidental.
La investigación sostiene que las capturas realizadas por estas flotas ya alcanzan volúmenes que, según la especie analizada, llegan a multiplicar hasta en un 400 % las obtenidas por la propia industria pesquera argentina.
Los números relevados muestran la verdadera dimensión del fenómeno: mientras la pesca nacional desembarca actualmente entre 750.000 y 900.000 toneladas anuales de productos pesqueros, las estadísticas internacionales ubican las capturas realizadas por flotas extranjeras que operan en el Atlántico Sudoccidental entre 1,5 y 3 millones de toneladas por año.
Esto significa que, dependiendo de la especie analizada y de la temporada considerada, las extracciones efectuadas por embarcaciones extranjeras sobre recursos migratorios vinculados al ecosistema argentino pueden representar entre dos y cuatro veces el volumen capturado por la propia industria pesquera nacional.
Según el informe, entre 400 y 600 buques extranjeros operan anualmente en la región, conformando una de las mayores concentraciones pesqueras del planeta. Gran parte de estas capturas corresponden a calamar, merluzas y otras especies transzonales que migran permanentemente entre la plataforma continental argentina, el alta mar y las áreas actualmente explotadas por flotas internacionales.
El daño biológico
“El verdadero problema no es solamente que se lleven más volumen que la pesca argentina. El daño más grave es biológico: muchas especies están siendo capturadas antes de completar su ciclo natural”, explicó Raúl Cereseto, presidente de la entidad. Agregó que “en el caso del calamar, que vive apenas uno o dos años y cumple un rol central en la cadena alimentaria, una mala combinación de sobrepesca y cambio ambiental puede generar que en el corto plazo estemos discutiendo no una pérdida económica, sino el agotamiento de recursos fundamentales para la pesca argentina y para todo el ecosistema del Atlántico Sur”.
A esta situación se suma otro dato alarmante: los propios informes oficiales de las Islas Malvinas revelan que durante 2024 fueron capturadas 261.903 toneladas de recursos pesqueros bajo licencias otorgadas por el Reino Unido. Para FULASP, estas cifras confirman que la presión extractiva sobre especies migratorias del Atlántico Sur alcanza niveles sin precedentes.
En este marco, la Fundación advirtió en un comunicado que la continuidad de esta presión pesquera "podría comprometer la sustentabilidad futura de recursos estratégicos para la economía nacional, afectando exportaciones, empleo, producción de alimentos y el equilibrio ecológico de uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta".